domingo, 29 de abril de 2012

Tú y yo, ángel azul

Este relato se parece en algunos aspectos a "El Espíritu del Bosque" (Sí, es ese relato eternamente inacabado que lleva una eternidad "En proceso". Y lo peor es sólo queda una ínfima parte que escribir para terminarlo según mis planes).

Ambos partieron de una idea original en forma de poema para luego convertirse en una historia propiamente dicha, en relatos cortos. Y, también, ambos tienen un ente o ser sobrenatural en ellos sobre el que gira el eje de la historia. (Y los dos hacen lo que les da la gana con los otros personajes, dicho sea de paso, :D ).

Hubo gente que me preguntó y aún me preguntan que qué significado tiene en realidad el "ángel azul". En principio no tuvo ninguno. Era "simplemente" un ángel azul que aparecía de repente en esa casa, en esa escena, y separaba a los protagonistas. Nada más, nada menos. Mientras escribía el relato corto, y antes el poema, no pensé en ningún momento en que este ángel azul representara nada ni fuera ninguna otra cosa mas que un ángel azul.

Y, sin embargo, con el tiempo me he ido dado cuenta de que sí tiene, quizá, un significado: podría representar muy bien los obstáculos de la vida a los que todos nos enfrentamos y todos sufrimos. Quizá inconscientemente mi intención fue crear una figura mitológica que representara cómo el destino -o las circunstancias, como queramos llamarlo- se interpone en la vida de las personas, trastocando sus planes. 




Éramos sólo tú y yo, 
amor. 

Hasta que un día llegó el ángel azul.



Era un día como cualquier otro, uno de esos días de los que con el paso del tiempo sólo recuerdas lo sucedido, ya que la fecha es lo que menos importa. Uno de esos días que te marcan para siempre. 

Estábamos en la cocina de mi casa, junto a la mesa de roble macizo. Tan sólo se oía el irregular 
sonido de nuestras respiraciones, la casa estaba vacía exceptuándonos a nosotros mismos. 

Sentada en tu regazo, nos estábamos besando apasionadamente. Dios mío, podría describir con todo lujo de detalles aquel momento, el suave roce de tus labios contra los míos, el aroma de tu piel, tu dulzura... 


Tenías que irte, 
y ya no podría verte. 
Así lo exigió el que no separó, 
el ángel azul, 
tiñendo nuestro cielo de desolación. 
De desesperación. 


Y, de repente, una voz fría, inhumana. 

-Tienes que irte. 

Interrumpimos lo que estábamos haciendo, y los dos, sorprendidos, nos volvimos a quien se encontraba allí, apoyado en el marco de la puerta, pero que sólo tenía ojos para ti. 

Un ángel azul.

Tenía los ojos del color del mar, y sus enormes alas tenían también un matiz azulado, en comparación con su piel pálida y su cabello rubio. No podría asegurarlo, pues era la primera vez que veía algo así, pero creo que era un ángel femenino. 


Y ya no podrías verme. 
Y ya no podría verte. 


-¿Qué? –susurraste, incrédulo, esperando que no fuera más que una mera ilusión. No podía ser cierto. No podía ser que tuviéramos que separarnos.

-Lo que has oído, humano –respondió con voz cortante-. Tienes que marcharte. Ah, y debo decir también que no podréis volver a veros nunca más. 

Cerraste los ojos y esbozaste una mueca burlona, ésa que yo amaba tanto, y me dijiste muy bajo al oído que sólo era un sueño, de tal forma que me recorrió un escalofrío delicioso al sentir tu respiración tan cerca de mí, acariciándome, tan sugerente como siempre. 

Pero te equivocabas, no era un sueño. 

-Despídete rápido, porque no tengo todo el día. 

Otra vez aquella voz imposible de ignorar volvía a interrumpirnos. Seguía allí. Alzaste la cabeza, esta vez visiblemente enfadado, y miraste con odio a la que se atrevía a exigir nuestra separación permanente. <<No voy a permitir que nadie nos separe. Ésa es una decisión que tenemos que tomar nosotros, y nadie más>>, me habías dicho hacía tiempo, al descubrir que había personas que no veían con buenos ojos nuestra relación y querían que le pusiéramos fin. 


Tus ojos llenos de dolor, 
los míos suplicantes. 
Mis ojos llenos de dolor, 
los tuyos suplicantes. 


Ahora era diferente, no podíamos hacer nada, porque no estaba en nuestra mano. Teníamos que limitarnos a obedecer. Comprendiste aquello cuando cruzaste la mirada con el ángel azul, esculpido en frío y duro mármol, invencible, intocable. 

Te giraste para observarme, y había dolor en tu mirada, aunque al principio no entendí por qué. Cuando lo hice, el mundo se me cayó encima. Mis ojos te suplicaban que no lo hicieras. <<No. Eso no>>, pensé. Habría dado cualquier cosa por retenerte a mi lado, igual que ahora haría cualquier cosa para que volvieras. 

Comprendiste mi expresión y todo lo que rondaba por mi cabeza, y ahora eras tú quién suplicaba sin palabras. <<No llores, no me eches de menos, no sufras>>, decían los brillantes diamantes que me observaban. Pero eso era como pedirle a una montaña que dejara de serlo, o que se apartara porque estorbaba al caminante. Sentí que mi corazón se rompía en mil pedacitos de hielo que se me clavaban por dentro, y mis ojos lo reflejaron. 


Un beso, 
calor, 
temor. 

jueves, 19 de abril de 2012

Puedes gritar mi nombre, puedes intentar abrir tu mente...


Puedes gritar mi nombre mil veces,
 puedes intentar abrir tu mente,
 pero no entenderás que tú y yo ya no somos uno,
 que mi inocencia se esfumó
 el día en que me miraste y me llamaste "amor"
 sin una pizca de calor y ternura en tu voz.
 Y en ese momento morí y luego empecé a vivir
 pero esta vez lo hice sin ti,
 porque no se puede seguir teniendo la misma vida
 cuando una parte de ti ha muerto.


Ver en Imageshack en grande

martes, 10 de abril de 2012

Sólo


Y yo estoy:
amándote aunque tus ojos no me abracen,
anhelándote aunque tus manos no me sostienen
de pie entre la marea
que me lleva...

Y te pido:
que sólo, sólo
me llames cuando de nuevo me quieras.
Que sólo cuando tus manos duelan de no tocarme,
que sólo cuando tus labios duelan por no besarme,
que sólo cuando tu alma ya no pueda añorarme,
más...

Entonces:
que me busques,
que me llames,
que me encuentres....
Pero sólo cuando en verdad me ames.

Sólo cuando después de haberme perdido
te hayas dado cuenta de cuánto me has querido;
sin haberlo notado nunca.
Sin habérmelo demostrado lo suficiente nunca.

Sólo entonces:
llámame,
bésame,
tócame,
anhélame...

Sólo entonces búscame,
ve al fin del mundo por mí,
y vuelve.

Porque sólo entonces será
cuando por fin me ames con todo tu corazón.
Cuando de verdad ya no me sea tan devastador
darte todo mi amor.
Cuando pueda confiar en tus abrazos.
Y en tus besos.

Cuando... estemos juntos, solos.




De pronto, al poner este poema, me acabo de acordar de ésa canción de Malú que dice: "Enamorada, tejiendo lunas en la madrugada... Aunque haya otro que encienda mi deseo, sin querer te buscaré..." (Enamorada) Supongo que es muy apropiada y que le va al poema. 
Os dejo un vídeo donde  Malú y David DeMaría cantan esta canción.


domingo, 8 de abril de 2012

Mapa de Theana


Ayer mis musas estuvieron hiperactivas. De pronto, en un venazo raro que me dió, me entraron unas ganas irresistibles de ponerme a dibujar, por fin, el mapa de Theana. Así que, más abajo lo tenéis. (Sí, sé que es muy poco. Casi nada. Pero por algo se empieza, :D) 

Por cierto, me estoy dando cuenta de que nunca os he hablado de Theana. Bueno, ni a vosotros, ni a casi nadie, en realidad. Quizá os suene el nombre si habéis leído "Declaración de intenciones", la segunda entrada con la que empezaba el blog, o si habéis echado un vistazo a la lista de obras que hay aquí, en la parte superior (la pestaña), donde en algunos dibujos pone que están relacionados con el mundo imaginario de Theana. Pues bien, Theana (pronunciado /Te-á-na/) es un mundo fantástico nuevo que estoy creando. Aunque, claro, no es sólo un mundo nuevo. 

Theana no es un mundo muy viejo, pero en él han pasado muchas cosas. Podría decirse que la paz ha sido un corto paréntesis entre distintos períodos y sucesos. En Theana ha habido más luchas, más guerras fratricidas, más conspiraciones en la sombra, más rencillas, odios y secretos que tiempos de paz y prosperidad. En Theana el paso del tiempo y la historia son, con frecuencia, unas cargas mucho más difíciles de llevar que cualesquiera otras. Las civilizaciones y naciones se han levantado y caído tantas veces que muchas ya ni siquiera se recuerdan ni por sus nombres. Sólo permanecen, si acaso, sus ruinas abandonadas y olvidadas. La única constante que permanece son los Dioses, y ni eso. 
Theana es grande, y compleja. Theana tiene muchas más caras que la que se ve a simple vista. En Theana están las "constantes" del género fantástico: magia y dragones, héroes y villanos, pueblos oprimidos y rebeldes que se unen en una causa común contra el villano de turno. Pero Theana no es sólo eso.
En Theana el blanco y el negro no existen. Sólo hay diferentes tonalidades de gris, por todas partes. Está el tendero que dedica parte de sus ahorros a ayudar a la gente sin hogar, pero que robó una importante suma de dinero atracando un banco. Está el gobernador de X lugar, al que todo el mundo teme por su ferocidad y crueldad, que pasa a sus enemigos a cuchillo sin ningún remordimiento, pero que en la intimidad se dedica a cuidar animales heridos y a jugar con su hija pequeña. O el héroe que todo el mundo aclama, pero que masacró a toda la población de una ciudad para cubrirse las espaldas y que no quedara ningún testigo que pudiera involucrarle en una situación un tanto comprometida.
Theana. Donde los árboles susurran palabras que ya nadie entiende, donde los monstruos de pesadilla no sólo salen después del ocaso, y donde ni los mismos Dioses se libran de que los traicionen.


Después de este pequeño gran arrebato... 

Ahora estoy trabajando en dibujar todo lo que falta: montañas, lagos, ríos... Me va a costar, porque me pasa con esto igual que me pasaba con los continentes: tenía una idea algo clara de dónde estaba cada uno, pero no mucho. Por ejemplo: sabía que Alwuan era el que estaba más al sur, pero no dónde, ni con qué otro limitaba. Pero bueno, eso ya está. 

Como curiosidad: dibujando dibujando y probando formas nuevas, me salieron tres zonas nuevas con las que no contaba: Go'ith, Forytress y Van'eidd nunca estuvieron en mis planes. Ains. ¿Por qué nunca dejo de complicarme la existencia? Pero adoro a mis musas, :D 


Mapa de Theana (Provisional)

(pincha aquí para ver en grande en Imageshack)

sábado, 7 de abril de 2012

Hace un año (& Una muerte inesperada)


Hace un año

Hace un año de la pérdida más grande,
hace un año del dolor más profundo,
una eternidad desde el despreocupado vivir.
Hay un lamento en lo profundo de mi alma llameante,
que aviva el fuego de la ira y la desesperación sobre el mundo
que me ha tocado en esta hora maldita sufrir.

Lágrimas que lloraba la pasión oscura,
lamento amargo que no entendía de realidad, de comprensión obtusas.
Realidad maldita que arrebataba lo que uno más quería,
destino caprichoso y de mal talante que en esta vida
arrancaba lo que uno más quería sin dejarte ninguna alegría.
Desangelado corazón que funcionaba al son de una inconmensurable agonía,
¡ahógate para siempre en las aguas de la fuente fría!
¡No vuelvas nunca a llevarme por estos senderos de algarabía!
¡Guárdate, esconde, tu llanto desgarrador tras una fina ironía!
¡Oculta tu llanto desgarrado por la muerte malavenida!
¡Enmascara tu tristeza del alma tras una máscara de simpatía!
¡Simpatía que ya no posees,
alegría que ya no guardas en lo profundo de tu alma!

Hace un año del dolor más grande,
hace un año de la pérdida más profunda,
una eternidad desde el despreocupado vivir.



(Supongo que publicarlo justo cuando hace un año que lo escribí es una buena ocasión tanto como cualquier otra, después de todo. Estrechamente relacionado con el también poema "Una  muerte inesperada".)


Actualización: ya que estoy, he decidido poner también en el mismo post "Una muerte inesperada", debido a que están relacionados entre sí. Pinchad en "seguid leyendo" si queréis ver el nuevo poema.

miércoles, 4 de abril de 2012

La melodía


Oigo los primeros acordes de la melodía que está sonando, y mi alma reconoce al instante los tintes perfectos, armoniosos, que contiene. Ellos me sumergen en un mar cálido, en calma, y siento que todo está bien, en el lugar al que pertenece, y me encuentro divagando sobre ideas y pensamientos que nunca había considerado antes; senderos que mis pies nunca habían pisado. Escucho atentamente, y la música me acuna en una nana suave y dulce, como la voz de una madre que te relaja profundamente, tranquilizándote, poniendo de nuevo todo en su sitio. Es como si las notas escondieran un secreto en sus tonos; una esencia mágica que te subyuga y te adormece, y te eleva, te desliza más allá de lo terrenal y momentáneo y te descubre cosas con las que no habías soñado siquiera.

Es una cadencia ligera, casi tan difícil de percibir como el roce de una pequeña pluma extraviada sobre la piel, apenas una huella que te roza casi con ternura, con una gran delicadeza, como si fueras tú, y no ella, la frágil y tenue; como si fueras un especial y fino cristal, tan puro que no fuera siquiera concebible la comparación con otro de distinta clase; un murmullo de delgadas, finísimas ilusiones que pudieran deshacerse con un pequeño suspiro, deshilvanándose un segundo antes de hacerse tangibles y reales.

Saboreo, casi siento, mientras los altos y bajos, los contrafuertes, las partes rápidas, fluidas, y las lentas, las empalagosas formas de la música me rodean y me alzan, me descubren otras formas de vivir; entonces, casi percibo, como si se tratara de una huella tenue, como el gusto débil y brumoso que deja un despertar confuso después de una suave y tranquilizante fantasía; pues entonces, se despliegan ante mí, en una sucesiva y lenta muestra de imágenes y sensaciones, todos mis anhelos, mis sueños, mis lejanas y por el momento, inalcanzables metas.

Y de una forma tan real que es casi abrumadora, veo a la persona a la que sé que amaré durante el resto de mis días, sonriéndome de una manera tan cálida y protectora que me doy cuenta de que es él realmente todo el futuro que quiero para mi vida. Y siento sobre mi piel el calor de su respiración, la suavidad, la casi imperceptible humedad de sus labios sobre los míos; los latidos de nuestros corazones latiendo al unísono, como uno solo; y el color y la profundidad de su mirada me atrapa en un momento mágico, precioso, de incalculable valor. Veo el amor en su mirada, en su sonrisa grande y luminosa, veo su adoración hacia mí, y noto que me siento feliz, en casa; todo mi mundo reducido en un pequeño y casi eterno instante; mi alma en paz; mi corazón rebosante de felicidad y alegría, que bien pudiera ser capaz de desterrar las sombras de la más oscura y tenebrosa noche. Casi siento la luz de ese día suave y tranquilo, perfecto, que entra a raudales por la ventana, se cuela en mi mente y me hipnotiza, me fascina, me deja incapaz de pensar más allá de ese momento.

Pero tan cual rápido vino se va, y otra escena diferente aparece delante de mí: un paisaje que surge de los claroscuros de la anterior visión; las formas y las luces se deshacen de forma imperceptible y se unen para formar la más perfecta y relajante postal que alguna vez se pudo contemplar sobre la faz de la tierra. Ante mí, un casi imponente, glorioso, tan natural amanecer que parece sacado directamente de la talentosa mano de algún pintor desconocido. Los dorados y luminosos colores se mezclan con las sombras para arrancar los secretos que parecen ocultar las depresiones y sinuosas pendientes y líneas que forma el paisaje, como si todos los secretos de la humanidad y de la naturaleza pudieran ser resueltos y entendidos mediante algún perdido y codificado lenguaje, o más bien, una melodía, como la que me ha traído hasta aquí. Como si todo tuviera su correspondencia en una canción más antigua que el mismo tiempo; como si se tratara de la secreta manera de ser del mundo, que puede resolver cualquier pregunta que se tenga sobre todo aquello que existe y lo que no, tan sólo con formular la pregunta adecuada y de la forma adecuada. Como si fuera la melodía perdida de los ángeles; la del principio de la Creación, que todavía resuena en los seres que viven en comunión con la Madre Tierra, pero que los humanos han olvidado en su ciego intento de descubrir la oculta verdad de las cosas.

Y desde mi privilegiada posición -en lo alto de una colina de mediano tamaño- con las piernas cruzadas sobre el suelo marrón oscuro como chocolate salpicado de altas y verdes hierbas por aquí y por allá, contemplo el magnífico crepúsculo, sintiendo que pertenezco a ese lugar y a ese momento, a un oasis, un paraíso, efímero y a la vez interminable, perdido de la mano de alguna divinidad olvidada que amablemente me ha abierto las puertas de su casa y jardín.

Realmente, me siento como si hubiera llegado al cielo, a un paraíso que hubiera estado anhelando durante más tiempo del que he existido. Como si éste me hubiera estado esquivando, hasta que en un descuido, casi de manera fortuita al ya dejar de buscarlo, hubiera decidido abrirse de par en par ante mí; como las desgastadas páginas, tomadas de un color antiguo, de un libro de incalculable valor, que a pesar de todo su tiempo todavía espera ansioso a que alguien nuevo pose su mirada sobre él, que sea capaz de verlo con los ojos claros, inocentes y sorprendidos de aquél que lo contempla por vez primera. Como si hubiera decidido revelarme todos sus secretos, pero hubiera estado aguardando a mi humilde rendición para revelarse ante mí en todo su esplendor.

Y de repente, otra vez soy consciente de escuchar la melodía que me condujo hasta aquí hoy, como si me recordara, avisándome tiernamente, con suavidad, casi con temor, que la hora de contemplación ha llegado a su fin y es hora de volver al mundo terrenal que se oculta más allá de estas fronteras intangibles, interminables. Como si me susurrara “es hora de volver otra vez a donde las dos pertenecemos”. Y sonrío mientras otra vez todo se desvanece, mientras encuentro el camino de vuelta a casa, mi otro hogar además de éste, con la música como guía, compañera, musa y profesora que me cuenta historias que nunca imaginé escuchar, habiendo aprendido tantas cosas, que dudo de ser capaz de desentrañarlas todas...






I miss you, a lot


Otro poema mío, esta vez en inglés, pero también dibujado. Aunque es más simple, me gusta casi más que "Añoranza", por ejemplo. Aunque los dos tienen su encanto, :D Pero éste me gusta especialmente porque esas líneas en azul se van entrelazando unas con otras, y se siguen por delante y por detrás del folio.  En papel es más impresionante, me temo...

Por cierto, después de haberlo dibujado me topé con algún error que otro en el texto... (Ese lifes, por ejemplo, que en realidad es lives...) En fin. Os animo a sacad todos los que veáis. Seguro que hay algo que sigue sin cuadrar y que me dejé en el tintero.


Link anverso




Link reverso

lunes, 2 de abril de 2012

Confesión


“Mirarle a los ojos.

Quedar atrapada en un cruce de miradas que ninguno de los dos quiere romper.

Y, saber, irremediablemente, que no hay posibilidad de escapar.

Y no querer hacerlo, tampoco.”





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