domingo, 7 de abril de 2013

Mapa de Theana... ¿final?


Bueno, pues después de unos cuantos días de trabajo con el Photoshop aquí os presento mi querídisimo mapa. Como ya avancé en una entrada anterior tenía pendiente crear el mapa para ese pequeño gran mundo fantástico que estoy creando y que he llamado Theana.

Así que, ya que por fin lo he terminado... Creo. No sé, sí, en principio está terminado. No hay nada imprescindible que no esté ahí... Pero siento que faltan cosas. Ahora que lo veo terminado, me siento muy tiquismiquis y creo que ha quedado soso. Ay, en fin.

Y os dejo con una sorpresa que adelanté por Twitter... La "sinopsis" o resumen, o lo que sea, de uno de los acontecimientos más importantes de la historia de Theana. Por ésto es por lo que empecé a crear este mundo. Después he ido retrocediendo en el tiempo a partir de aquí, y avanzando, también.

Jijijiji... Espero que os guste, y que no queráis matarme mucho después de leerlo XD





Tercer "Resumen"

La tensión se masca en el aire. La crueldad y la perversión más absolutas parecen dejar su huella en cada rincón de Theana, en cada mente, en cada corazón, en cada alma viviente. La hora decisiva, final, se acerca.

Las razas se han alzado. Los Askatzun tienen en sus manos el destino de todo un mundo, de un planeta al completo. Su hogar depende de ellos. La maldad, la depravación, la corrupción, se extienden como un manto que lo abarca todo, y en lo desconocido se ocultan seres creados por el Príncipe para sembrar el terror y el miedo, el dolor y la muerte.

La Guerra se acerca. Pocos sobrevivirán. Muchos se quedarán por el camino. Los dos bandos se enfrentan, pero, cuando los Soles se ocultan y la luz ya no alumbra más como lo hacía antes; pero, cuando las decisiones que hay que tomar necesariamente si se quiere ganar y las acciones que llevan consigo se vuelven un peso insoportable de acarrear, ¿cómo saber quién es quién? ¿Cómo saber de qué bandos son unos, y de qué bando son otros? ¿Cómo distinguir verdad de mentira, blanco de negro, si sólo hay grises?

La Batalla Final se acerca. El Hijo de los Dioses deberá morir, si todos los demás quieren sobrevivir. Porque con él, Theana, tal y como la conocemos, irremediablemente perecerá. Los pilares sobre los que se asienta este Universo entero, la Realidad entera, peligran si consigue hacerse con el control total. Pero, ¿a qué precio habrá que pagar la victoria? ¿Cuánto será necesario sacrificar para derrotar a un Dios?

Todos ansían el triunfo, pero, ¿merecerá la pena?


Los Dioses y su Hijo se enfrentan. El caos se desata en todas partes. ¿A quién entregar tu lealtad? ¿Por quién morir? ¿Por quién vivir? ¿Por quién luchar? Cuando todas tus creencias, todos tus valores, tu misma existencia, se vuelven del revés, ¿cómo distinguir entre una cosa y otra? ¿Dónde establecer los límites?

Cuando debes elegir entre Dioses, cuando debes elegir a cuál —o a cuáles— de ellos servirás, ¿cuál es la opción correcta? ¿Servir a un único Dios, al hijo amado por tantos siglos, el que nació como semi-inmortal y que ha vivido entre los mortales durante toda su existencia? ¿Al Príncipe, el que parecía destinado a gobernar todo el mundo con la aprobación de los mortales y de los mismos Dioses antes de que se desatara el caos? ¿O a estos Dioses, los Creadores, los que han existido desde antes del principio de los tiempos, los que han sido adorados por encima de cualquier otra cosa, los mismos que ahora se enfrentan en una guerra sin cuartel contra el hijo que ellos instaron a amar, a obedecer? ¿A los mismos Dioses que han exigido de los mortales, de los Askatzun, una lucha a muerte, hasta el final?

¿A quién elegirás? ¿Por quién latirá, y se parará, tu corazón? La hora final se acerca. La muerte es inevitable, y el futuro no está para nada claro, ni siquiera para los Dioses, para los mismísimos inmortales. Los grandes titanes luchan. Los seres que están por debajo de ellos mueren.

El final definitivo se acerca, y esta vez, no habrá marcha atrás.


Él es el Príncipe, el, una vez, Hijo amado de los Dioses. Pero ahora las espadas y los gritos de guerra largo tiempo olvidados, la crueldad de la Guerra largo tiempo olvidada, se han alzado como una afrenta a los Dioses que no puede dejar de ser respondida. Theana, completamente dividida en dos, está librando la batalla más importante de toda su extensa historia. Las guerras entre razas, grandes linajes de poder y personalidades poderosas habían sacudido antes a este magnífico, antiguo mundo. Pero la más cruenta de las guerras está por llegar. Impensablemente, inimaginablemente, son los propios Dioses los que están en guerra. La Madre, y el Padre, la Divinidad Antigua, y el Hijo, el Dios Nacido.

Retumban los ecos de los tambores guerra, y después de la Batalla Final, sólo podrá quedar un ganador. Los Dioses están obligados a cumplir las Leyes Antiguas, porque sin ellas Theana, y la propia Realidad, se destruirá, se contorsionará; todos los cimientos y las bases sobre las que se han creado Todo lo que Existe, y lo que no, se cambiarán, y todo aquello que conocemos habrá cambiado hasta en su forma más profunda. Cumplir las Leyes Antiguas, las Primeras Leyes, es lo que detiene a los Dioses de acabar directamente con el Príncipe.

Pero, cuando las Leyes Antiguas ya han sido puestas a prueba, cuando magias y poderes que antes no existían, que no deberían existir, hacen su aparición y entran a formar parte del tablero de ajedrez sobre el que desarrolla la Guerra, ¿cómo se debe actuar? ¿Se puede seguir justificando la muerte de miles de inocentes, cuando el Príncipe podría ser detenido de forma inmediata si los Dioses obvian las Primeras Leyes? ¿Cuál será el precio de mantener el estado actual de Theana? ¿Valdrá la pena?

Cuando los Tres Dioses juegan a la partida de ajedrez más grande jamás vista, ¿tienen los peones alguna utilidad, salvo sacrificarlos para proteger a los respectivos reyes? Cuando la incertidumbre y la inestabilidad, el caos, el desorden y el cambio al más alto nivel no parecen una mala opción antes las miles de muertes y todo el dolor sufrido, ¿dónde recaerá la lealtad de los Askatzuns? ¿Puede sobrevivir la fe, los valores inculcados desde el principio de los tiempos a la Guerra más cruenta y más dura que ha habido nunca y habrá, a la Gran Guerra que amenaza con destruir todo a su paso?

Los Dioses tienen que ganar, deben ganar, para procurar que las cosas sigan como siempre han sido. Pero, ¿a qué precio? ¿Se debe permitir esa lenta autodestrucción del mundo, para salvarlo del cambio? ¿Hay que luchar para que no cambie el mundo, o luchar para parar la Guerra? Cuando todas las creencias perfectamente válidas hasta ahora están en duda y han sido pisoteadas, ya no tienen más valor que el polvo del camino, ¿qué es lo que hay que hacer? ¿Cuál es la solución?

¿Vivirás para luchar, o lucharás para vivir?

Conspiraciones dentro de conspiraciones. Guerras dentro de guerras. Aliados que son enemigos y enemigos que son aliados.

El futuro de Theana está en juego.

La fe, y la lealtad, son cualidades que se venden al mejor postor.

Y la gran pregunta, es: ¿qué estás dispuesto a hacer para sobrevivir?


Mapa de Theana

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