lunes, 11 de marzo de 2013

Leyendas


"Sauces", por Ovallito.cl (Visto en Flickr bajo licencia CC Atribución - Compartir igual 2.0 Genérica)


Cuando los sauces del río
tejen su magia bella,
cuando sus ramas colgantes hablan de leyendas
antiguas
que sólo por los árboles se recuerdan;
cuando sus hojas caídas barren la tierra 
en las noches y días de tormenta,
cuando la magia está en el aire, en la hierba.

Entonces, se abren las puertas
a la imaginación sin barreras,
se despide uno de la razón a sabiendas
de que mañana no será otro día cualquiera,
que las historias que allí se cuentan
son como la primavera que todo lo altera
y que a los corazones aligera
de la pesada carga que las cadenas conllevan,
las cadenas de la razón que atan a todo aquel que las acepta.

Cae el miedo y aflora la ingenuidad perpetua,
los hombres se maravillan con el brillar de una polilla,
es un hecho magnífico el paso de una abeja
y las cosas cotidianas de la naturaleza.

Mientras, suena el crujido ajado de las desempolvadas leyendas.
Ya no son ajenas
a aquellos que las escuchan bajo un cielo cuajado de estrellas.

Esas leyendas,
que a los cuentos se asemejan,
que son tas viejas como la misma, del mar, arena,
y tan frágiles como el cristal de unas delicadas vidrieras
de artística expresión y formas ligeras,
de cuidada belleza y estudiada simetría llenas.

Nos hacen soñar de nuevo, esas leyendas,
esas historias bellas,
 bajo un cielo de brillantes estrellas,
en medio de la paz tranquila y serena, 
con los susurros de los ramajes que barren la tierra,
en un lugar donde todo es leyenda,
donde la imaginación, al fin, libre vuela.

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